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Israel: El milagro de la vacunación y el comienzo de la libertad

Israel es un país mágico. Parte de esa magia, es demostrarle a sus ciudadanos que las casualidades no existen y que todo lo que ocurre es producto de una resiliencia intrínseca en una sociedad que, por un amor profundo a la vida, ha sabido sobrevivir, sobresalir y florecer.


Desde esta misma perspectiva, entendemos que quizás no fue casualidad que justo algunas semanas después de celebrar Pesaj, la gran festividad en la que la libertad es tema central, pudiesen todos los israelíes celebrar la misma dejando las mascarillas en casa y saliendo a la calle como solían hacerlo antes de la pandemia.


A partir del Domingo 18 de Abril, los israelíes vacunados (que ya son más del 65% de la población) tienen permitido volver a la nueva normalidad, salir a la calle sin mascarillas, volver a sus lugares de trabajo, e incluso volver a estudiar tanto en las escuelas como universidades.


Pero, ¿a qué se debe el éxito en la campaña de vacunación israelí? ¿cómo es que un pequeño país de oriente medio le ofrece una seguridad sanitaria a sus ciudadanos cuando las principales capitales europeas siguen confinadas? ¿qué es lo que hace o hizo el gobierno israelí para garantizar que su pueblo no solo anhele la libertad, sino que también la viva?



El éxito de la campaña de vacunación


Anteponer el bienestar sanitario de los israelíes por sobre cualquier otra cosa fue la principal meta desde un comienzo. El gobierno de turno comprendió que pese a la crisis política por la que estaba transitando había hoy una meta más grande.


Para la sorpresa de muchos, incluso de los mismos israelíes, la organización fue impecable. El gobierno importó varios millones de vacunas Pfizer para inmunizar a su población toda en diferentes etapas que fueron determinadas, principalmente, por rango de edad y por área de trabajo. Profesores, médicos, psicólogos, enfermeras y otros profesionales esenciales fueron, junto a la población de mayor edad, los primeros en recibir la vacunación.


Sin embargo, aquellos que no entraban en este rango ni dedicación profesional, no se hicieron esperar. Desde el comienzo de la campaña, el gobierno vacunó en paralelo a jóvenes, soldados y adolescentes mayores de 16.


El país completo se alineó con un objetivo común: Terminar con la pandemia lo antes posible, volver a la normalidad, y vivir -en carne propia- la anhelada libertad. He ahí la magia, en un pueblo unido por un fin común. En casi nueve millones de almas que quieren lo mismo, la salud y el bienestar del prójimo.




Una sociedad donde el otro importa


De alguna manera, no se puede analizar el éxito de la campaña de vacunación israelí centrándonos solo en las buenas políticas estatales, en las oportunas decisiones del gobierno, en el excelente desempeño de los profesionales de la salud, y en los acuerdos de intercambio de información sobre reacción a las vacunas acordados con Pfizer. No, con esto no es suficiente.


Para analizar el éxito de la campaña debemos tomar en cuenta a la sociedad, a un grupo de personas donde la resiliencia manda, un país en el que no basta con sobrevivir, un país en el que la vida es lo más importante, y en el que las iniciativas de protección al prójimo toman siempre un rol protagónico.


Finalmente, cuando pensamos en que hace unos 100 años el principal polo de emprendimiento del mundo era una zona en la que abundaban las dunas de arena y no florecía nada, nos es más sencillo comprender la necesidad imperante del israelí promedio de salir adelante con éxito, salud, y con la frente en alto.


Más allá de las fronteras israelíes. La solidaridad frente a todo.


Como bien decían muchos de los padres de la patria israelí, Israel debe ser siempre un arquetipo modelo para el mundo, un ejemplo para los otros, y una mano extendida para todo quien lo precise. Es exactamente por ello que Israel se ha ocupado desde el primer momento en ayudar a todo país que lo necesite.


Solo hace algunos días, Israel donó a Uruguay una serie de equipos médicos para cuidados intensivos de la pandemia, y algunas semanas antes fue también Israel quién donó numerosas dosis de vacunación tanto a países vecinos como otras localidades en África.


Tal y como comentamos anteriormente, el objetivo -desde un primer momento- fue terminar con una pandemia que acongoja al mundo entero; y sin ser solidarios este objetivo no podría ser posible jamás.


Como bien decía Martin Buber, filósofo austriaco-israelí, “(...) Una persona no puede acercarse a lo divino siendo sobrehumana. Ser humano, es para lo que cada ser individual ha sido creado.” - Ser humanos es entender que hay un otro, y que tanto su bienestar como el nuestro están por sobre cualquier otra cosa.


Es exactamente en eso que Israel hizo un fantástico trabajo.




Otras excelentes iniciativas del Startup Nation


Un sinfín de emprendimientos han nacido a partir de la pandemia. Ideas que vienen a mejorar el mundo desde la innovación y la tecnología. Si quieres saber más sobre estas iniciativas y cómo llevarlas a tu país, contáctanos.


Estamos en contacto con los más importantes jugadores de la industria y estaremos dichosos de acompañarte en este camino de descubrimiento y desarrollo. Escríbenos a info@nogaplus.com y, juntos, caminemos hacia un mundo más innovador, justo y luminoso.




Artículo por Arie Elbelman, chileno-israelí especialista en consultoría de comunicación, marketing e innovación. CEO de León Marketing, profesor en LCI Barcelona, y coach para líderes institucionales a través del JDC.


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